irpfEl frío fiscal puede llegar a su fin. Tras dos años de recesión jalonada de más de 30 subidas de impuestos aprobadas, el Gobierno pretende que la tributación funcione como inusual soplo hacia la recuperación. Entre marzo y abril, el Ejecutivo acordará una reforma fiscal que quiere conjugar bajadas de impuestos con subidas de la recaudación: impulso a la actividad sin deterioro del déficit público que entrará en vigor en pleno 2015 electoral. ¿La fórmula para conjugar variables en principio opuestas? Hacienda busca ampliar las bases imponibles, esto es, el número de contribuyentes que tributan, para beneficiar fiscalmente sobre todo a familias y pymes. «Ahora toca bajar impuestos», sentenció el presidente Mariano Rajoy esta semana.

«El sistema tributario español está preparado para recaudar solo con burbujas como la inmobiliaria: es necesario reformarlo a fondo», dispara José Félix Sanz, director de estudios tributarios de Funcas. Hasta 2008 los ingresos públicos no dejaron de crecer, al calor del repunte de los precios inmobiliarios y de la actividad que llevaba consigo. Si desde que comenzó la crisis en 2007 el PIB nominal se ha contraído un 2,29% hasta 2012, las bases imponibles –o actividad económica sujeta a gravamen– lo hicieron un 15%. «España gasta mal, pero no gasta mucho. La cuestión es que tiene que ingresar más», arremete Ignacio Zubiri, catedrático de Hacienda Pública de la universidad del País Vasco.

Igualmente, como coinciden los expertos, el Gobierno deberá afrontar al mismo tiempo que retoca los impuestos una reducción del gasto público. Según Eurostat, de entre los 18 países de la Eurozona en 2012 España registró un gasto público ligeramente inferior al de la media (un 47,8% del PIB frente al 49,9% continental). Sin embargo, en cuanto a ingresos públicos solo hay tres países de la moneda única que recaudan menos en propoción a su PIB: Eslovaquia, Irlanda y Letonia (un 37,1% del PIB respecto al 46,2% de la media).

«El gasto público tiene que bajar en tres o cuatro puntos del PIB», afirma José Félix Sanz. Por ello, la evolución del déficit público, que el pasado año debía bajar al 6,5% desde el 6,98% de 2012 según lo comprometido con Bruselas, también marcará la reforma. En 2014, el déficit tendrá que bajar al 5,8% del PIB, y será en 2015, con la reforma fiscal vigente, cuando se producirá el mayor ajuste hasta el 4,2% del PIB.

Con este escenario la próxima semana presentará sus conclusiones sobre el futuro sistema tributario el grupo de expertos liderado por Manuel Lagares, catedrático de Hacienda Pública y creador de la reforma fiscal de Aznar en 1999. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Hacienda avisan que, con independencia del texto, el Gobierno tiene directrices y líneas rojas. El tronco de la reforma, incluidas algunas de las bajadas del IRPF y Sociedades, entrarán en vigor el 1 de enero de 2015 y después, escalonadamente, en 2016 y 2017 lo hará el resto de medidas.

Bajada del IRPF
Tras la subida del IRPF aprobada por el Ejecutivo en diciembre de 2011, Hacienda pretende anular este recargo con bajadas que beneficien, sobre todo, a las rentas más bajas. En palabras del ministro Cristóbal Montoro, con la reforma fiscal el IRPF «será un impuesto nuevo, más simple y moderno». El primer paso para ello será mediante la reducción del número de tramos frente a los siete que hay en la actualidad (que van desde el 24,75% que pagan las rentas de hasta 17.707 euros a el 56% que aplican algunas comunidades como Cataluña o Andalucía para los que ganan más de 300.000 euros). En la actualidad, solo Suecia y Aruba cuentan con marginales más altos que los que aplican estas autonomías mientras que entre los tramos mínimos del impuesto, España es el tercer país con el tipo más alto de las 30 mayores economías europeas, como señala el último European Tax Handbook sobre fiscalidad continental. Por ello, desde Hacienda se pretende que la reforma de este impuesto estimule la actividad con bajadas.

Desde Funcas, han propuesto un impuesto con solo dos tramos (del 25% hasta 60.000 euros y del 35% para las rentas superiores) que junto a la eliminación de deducciones supondría, calculan, un aumento de 27.000 millones de euros en las arcas públicas.

«A mayor número de tramos, más distributivo es el impuesto», advierte Zubiri. Para contrarrestar, Hacienda sopesa introducir los mínimos vitales como guiño a las familias con hijos. Esta medida la aplicó el Ejecutivo de José María Aznar en 1997 y después la suprimió José Luis Rodríguez Zapatero. Se trata de que los contribuyentes deduzcan de sus rentas los gastos que se consideran necesarios para el mantenimiento de cada miembro de la familia. Y a partir de ahí se aplicaría la tarifa correspondiente.

Para José Félix Sanz, los mínimos vitales deberían de ser de 7.450 euros por adulto equivalente, ajustado por el número de miembros que haya en un hogar de forma que esta cantidad se incrementase para determinados casos por razones sociales. Zubiri, sin embargo, lamenta que haya deducciones sociales en el IRPF y propone que las ayudas provengan del lado del gasto público y no de los ingresos. «Así el Estado puede controlar mejor quién recibe estos incentivos», sostiene el catedrático que plantea eliminar exenciones ya que el tipo efectivo del IRPF es del 14,11% frente al tipo marginal medio, del 32,54%. No obstante, el Ejecutivo estudia aplicar desgravaciones por gastos sanitarios y educativos.

Limitación del régimen de módulos
En cuanto al régimen de módulos, el Gobierno pretende limitarlo únicamente a aquellos autónomos que prestan servicios a particulares, tal y como propone la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA). Desde Hacienda defienden que la Ley de Lucha contra el Fraude de 2013 ya excluyó de este sistema de tributación del impuesto de la renta a gran parte de los trabajadores por cuenta propia . El presidente de la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda (IHE), Ransés Pérez Boga, calificó el sistema de módulos como «un nido de facturas falsas», ya que las empresas tributan en función de variables como el tamaño de su local o su consumo eléctrico. Asimismo, Hacienda también tiene en mente bajar la retención del 21% en el IRPF a los autónomos, después de haberlo subido desde el 15% en 2011.

Incentivos al ahorro
El secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, señaló esta semana que el nuevo marco tributario incluirá «instrumentos de apoyo» para incentivar la contratación de fondos y planes privados de pensiones, en todas sus modalidades. Ahora se pueden deducir, con límites, las aportaciones a los planes de pensiones, tanto si las realiza la empresa, como el trabajador. Pero el Gobierno de Zapatero suprimió la deducción que existía por el rescate de los fondos. «Hay que potenciar los planes de pensiones, pero en las empresas», aseguró Montoro en una entrevista a la revista «Inversión&Finanzas».

Deducción por vivienda
Con independencia de la propuesta del informe de expertos, desde Hacienda se aclara que no está en los planes del Gobierno suprimir esta deducción con carácter retroactivo. La bonificación se eliminó para los compradores de una vivienda habitual a principios de 2013 pero se mantiene para los que adquirieron residencias con anterioridad.

Impuesto de Sociedades
En la actualidad, el tipo nominal del Impuesto de Sociedades está en el 30% para las grandes empresas y en el 25% para las pymes. Fuentes de Hacienda se muestran favorables a bajar el tipo nominal del gravamen sobre el beneficio de las compañías, sobre todo el que afecta a las pequeñas y medianas empresas, así como eliminar multitud de deducciones fiscales de toda clase. Bonificaciones que provocan que el Impuesto de Sociedades que finalmente pagan algunas grandes compañías sea inferior al 10% en muchos casos. «Las grandes firmas pagaron un 30% más por impuestos en 2013», apuntó Cristóbal Montoro esta semana. Desde Hacienda señalan que las políticas del Gobierno ya han conseguido subir el tributo de las empresas con una facturación superior a 60 millones hasta el 18%.

Ahora el objetivo es acercar el tipo nominal al efectivo. «El hecho de que haya tanta diferencia entre ambos desincentiva la inversión extranjera en nuestro país», denuncia Valentí Pich, presidente del Consejo General de Economistas. Según Fedea, las deducciones aplicadas sobre el gravamen suponen el 11% de la recaudación de este impuesto, que desde el inicio de la crisis ha sido el que más ha hundido sus ingresos: si en 2007, el Impuesto de Sociedades representaba el 22,2% del total de lo percibido por las arcas públicas vía gravámenes, en 2012 este porcentaje se hundió hasta el 12,7%.

Eso sí, fuentes de Hacienda rechazan la aplicación de un tipo único para pequeñas y grandes empresas. «Hay una tendencia a la microempresa en España y habría que introducir un gravamen único para fortalecer compañías mayores y favorecer la internacionalización», critica José Félix Sanz.

IVA, en el 21%
«No se subirá el IVA», zanjó Montoro ante los rumores de una nueva alza. Después del desgaste político que sufrió el Ejecutivo del PP tras el incremento del 18% al 21% aprobado en 2012, Hacienda niega que se vaya a producir una subida del tipo general del gravamen al consumo, del 21%. Pero, junto a la bajada de impuestos directos (IRPF y Sociedades), los expertos consultados abogan por la subida de los indirectos (IVA y especiales). Bruselas ya propuso al Gobierno reclasificar productos que tributan al tipo superreducido (al 4%) y reducido (al 10%) para pasarlos al general. El Ministerio estudia esta opción, pero excluyendo de este alza fiscal a las actividades relacionadas con la hostelería y con el turismo. «Habrá modificaciones en el IVA, pero mínimas», apuntan estas fuentes.

Precisamente la recaudación por IVA de España es de las más bajas de Europa. Mientras entre 2007 y 2011 España ingresó un 5,2% de su PIB por este concepto, la media de la Unión es del 6,9%. «Soy favorable de elevar todos los productos al tipo general, del 21% y lucharía contra el fraude que provoca esta baja recaudación», incide Ignacio Zubiri. Como fuere, los productos sanitarios si se elevarán del tipo reducido al general por veredicto del Tribunal Europeo que el Gobierno acatará uniéndolo a la reforma tributaria.

Impuestos especiales
En impuestos especiales, se plantean nuevas figuras medioambientales o alzas tributarias de las ya existentes. De hecho, este año acaba de entrar en vigor un tributo estatal sobre los gases fluorados que grava los aerosoles y los aparatos de aire acondicionado, y en el futuro se pueden crear nuevos tributos autonómicos. En cuanto a tabaco, alcohol e hidrocarburos, son otros impuestos que Hacienda no descarta subir en el futuro, aunque la idea sea mantenerlos en el nivel actual.

Noticia procedente de Abc.es